Sobre la ley «Sinde» y demás historias

Veréis, seré franco: ni unos ni otros tienen razón. Y me pondré igual de abogado del diablo, pero seamos serios, esto no se reduce a que unos digan que robamos ni a que otros digan que no hay ánimo de lucro en los portales de descargas. Ambas afirmaciones son falsas. Y explicaré el porqué creo que lo son.

Por un lado, hablaremos de los autores y sus amigos. En mi opinión, los autores tienen derecho a que se les retribuya por su trabajo de creación, es lo más justo, y tienen derecho a vivir de ello. Igual que yo vivo de mi trabajo, creando sistemas SAP acorde a unos requirimientos, ellos crean contenido acorde a unos requirimientos establecidos por el mercado o por ellos mismos. Es lo justo, ¿no? El problema viene cuando entra otro grupo, que se interpone entre el autor y el público que consume lo que ese autor crea. Antiguamente, esa figura, que son los ditribuidores, productores, etc. era necesaria. Sin ellos, un autor no se podía dar a conocer. No tenía acceso directo al público. Pero hoy en día, eso ha cambiado. Internet lo ha cambiado, ha facilitado la conexión directa entre autor y consumidor. Si extrapolo eso al trabajo que yo hago, mi productor, distribuidor, etc. es la empresa para la que trabajo, que vende mi producto a otras empresas (el público que consume la creación) y me retribuye por ello (el autor). ¿Puedo quitar de en medio a este grupo? Claro que puedo, y me convertiría en un freelance, emprendedor que mal llamarían algunos, y trabajaría en contacto directo con esas otras empresas (el público, siguiendo con la analogía). ¿Eso en qué ayuda a la empresa? A ahorrar costes para trabajos concretos (es discutible, pero generalizando quizás se pueda decir que es cierto). También ganaría en rapidez. Y en más cosas, pero no sigamos por ahí, y veamos la otra parte.

Por otro lado, los consumidores. Yo veo justo que paguen por consumir una creación intelectual, si bien no se hable de materiales físicos, aunque éstos intervengan para su creación (equipos musicales, instrumentos, …). Y veo lógico que, antes, hubiera distribuidoras que se encargaban de hacer llegar estas creaciones al público. Pero ahora con la aparición de Internet, no tiene sentido, ¿verdad? Aquí es dónde está el meollo de la cuestión. Y es donde también empieza toda esta guerra. Pero, realmente, ¿quién la ha empezado? ¿Los autores? No creo, aunque luego se han unido al carro. ¿El público? Tampoco, aunque luego se hayan metido en ello. Han sido las distribuidoras y sus representantes, las llamadas entidades de gestión. En nombre de los autores, para defenderles, dicen que atacan las descargas de internet. Que no es justo. Y en parte estoy de acuerdo. No es justo. Pero dejan de tener razón cuando:

  • cobran por los derechos de autores extranjeros, si ni siquiera les hacen llegar lo que recaudan.
  • cobran por los derechos de eventos en los que los autores participantes renunciaban a ellos.
  • cobran por eventos sin ánimo de lucro.
  • tienen un patrimonio inmobiliario valorado en millones de Euros sin haber hecho realmente nada.

Es decir, resumiendo, que se forran a costa de otros, por no hacer nada, salvo encarecer los precios. Y vuelvo a hacer la pregunta: ¿de verdad que son necesarios? ¿No pueden los autores hacer llegar su producto sin usar intermediarios? Claro que sí, ahí está de nuevo, Internet.

Pero, no piensen que estoy completamente del lado de los consumidores. Muchos dicen que al no haber ánimo de lucro (lucro económico se entiende), las descargas son legas. Pero analicemos bien esto. Es decir, que un portal de internet como Vagos.es, conocido por todos (hasta los americanos los mencionan en sus famosos cables), no tiene un ánimo de lucro. Claro, y yo voy y me lo creo. Es decir, que la publicidad bestial que pone en el foro, no le reporta nada a su dueño, ¿no? Y que pone el foro, con su servidor y todo el mantenimiento que conlleva (y sé de lo que hablo) sin ánimo de lucro. Vamos, que Teresa de Calcuta a su lado, una aficionada.

Señores que se dedican a poner portales para lucrarse: el estar en contra de esta ley estúpida no es para que ustedes sigan con sus portales de descargas, haciendo que se forren a base de visitas. El estar en contra de esta ley estúpida es porque no tiene sentido que por un CD de música se paguen 18 Euros y que el autor se lleve un 20% (y creo que me paso, pero sé que es poco) y el resto se lo queden las distribuidoras. El estar en contra de esta ley es para que cuando una persona quiera adquirir un libro que hace años las editoriales dejaron de editar, lo pueda hacer pagando un precio razonable a su autor/herederos. El estar en contra de esta ley estúpida es para que cuando uno quiera escuchar un grupo de música que por motivos económicos no se edita en su país pueda hacerlo remunerando a su autor. El estar en contra de esta ley estúpida es para que los autores puedan llegar a más sitios y a más público, dándose a conocer no por el dinero que paguen sus productoras por salir en la radio o en la prensa, pero sí por la calidad de su producto.

Así que por favor, déjense de chorradas con lo de «esta web cerrará por la ley Sinde», de atacar las páginas webs de los partidos políticos y de demás actos que, sinceramente, no consiguen más que dar la razón a la clase política de este país. Estoy de acuerdo en que esta mal llamada clase política apesta, en que todo son intereses propios y no de los ciudadanos, pero no nos escudemos en eso para hacer lo mismo, en plan «empezaron ellos». Ese no es el camino.

A lo tonto, me ha quedado un post muy largo. Si llegaste hasta aquí, gracias por leerlo. Y si quieres comentar algo, adelante.

6 ideas sobre “Sobre la ley «Sinde» y demás historias”

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