Cosas de Suiza

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Suiza, como todos los países, tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Como siempre, lo que al final importa es la media. Ahora que llevo un año viviendo en este país, voy a hacer una lista con las cosas que me gustan y las que no me terminan de convencer. En la medida de lo posible, intentaré publicar posts explicando con detalle los motivos, por lo que iré añadiendo links a este artículo.

Cosas que me gustan

  •  La confianza de los comerciantes: compras, tanto a través de Internet como directamente, y en muchos casos no pagas en el momento, te envían la factura a casa para pagar con el banco.
  • A pesar de la globalización, tratan de fomentar la compra en el comercio pequeño y no hay tanto centro comercial. Además, los horarios son muy restrictivos, para no favorecer a las grandes superficies.
  • Suena a tópico, pero los paisajes son espectaculares
  • El hecho que de que aún te salude gente desconocida cuando vas por la calle. Vale que me pasa solo en mi pueblo, no en Lausanne que ya es una ciudad grande, pero sí que es cierto que es más fácil que te pongas a hablar con extraños ante cualquier eventualidad (el autobús que no llega, …).
  • El silencio del transporte público, aunque cada vez hay más ruido, es raro encontrarse con gente con la música en el móvil (y sin auriculares).
  • El pan, el mejor que hay, el más variado y, sobre todo, que dura varios días 🙂
  • Calidad de vida: trabajas para poder vivir, y no al revés. Ganas más, aunque también gastas más, pero la media compensa.
  • Impuestos: son menores y los pagas tú, no te lo descuentan de la nómina. Así controlas bien lo que tienes.
  • Colegios gratuitos, de calidad.
  • Ayudas familiares, que varían según el cantón, pero que al menos para pañales te da.
  • Transparencia política: se vota por casi todo, y la web de los departamentos federales son muy claras con las leyes que se votan. Hasta puedes ver qué votó el «conseiller» de tu cantón sobre un tema en concreto.

Cosas que no me gustan

  • La administración: es un lío, no se comunican entre ayuntamientos, cantones y departamentos federales. Uno tiene que estar siempre detrás de ellos para saber cómo van las cosas, qué hay que hacer, etc.
  • Hay que pagar por todo: cualquier cosa oficial que tengas que hacer (pedir un certificado de empadronamiento, por ejemplo) cuesta dinero. Es verdad que te lo envían y luego pagas, pero tienes que pagar.
  • Seguros médicos: la Seguridad Social aquí, sencillamente, no existe. Hay algo para el tema del paro, la pensión de jubilación, etc. Pero temas de sanidad, olvidaos. Todo por privado, obligatorio (tienes que tener seguro sí o sí) y caro de narices.
  • El coste del alojamiento: caro, lo que más.
  • La restauración: en general, no es mala, pero ¿dónde está el típico bar que te pone una cerveza con una tapa? Pues eso, que no saben lo que son las tapas, ni los precios económicos.
  • Los horarios de los comercios: a veces vendría bien que un supermercado abriese los domingos, pero es cuestión de acostumbrarse.

Como veis, en lineas generales, hay más cosas que me gustan. Cada día que pasa, me afirmo en la idea de que el mudarse a Suiza ha sido una buena decisión, sobre todo para el futuro de Carla. Ello no quita, sin embargo, que eche de menos algunas cosas de España, claro. Pero para eso estarán las vacaciones 😉

 

2 ideas sobre “Cosas de Suiza”

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