Día para quedarse en casa mejor

Hoy viernes iba a ser un día perfecto. Hoy me iba a tomar el día para poder estar con la familia, buscar una guardería (que eso da para otro post) y, en definitiva, descansar un poco. Pero no ha ido como habíamos planeado:

De camino al pueblo de al lado, la niña vomita, por lo que paramos en una zona con un poco de asfalto y hierba alrededor. Al querer dar la vuelta para salir, me veo obligado a meterme en la zona con hierba y un poco de pendiente (mínima, pero luego demostró tener mucha importancia). Teniendo en cuenta que llovió durante toda la noche, el resultado ha sido el siguiente: atascados en el barro. Al no poder dar marcha atrás, me meto un poco más para coger carrerilla y salir, pero cuando giraba el volante para ir hacia el asfalto, el coche seguía recto. Y tuve que parar para no llevarme una valla. Y ni poniendo una tabla que me encontré, ni quitando el barro para dejar la tierra menos mojada, ni nada. Eso no se movía. Ni hacia atrás, ni hacia delante. Cuando ya estábamos a punto de llamar a la asistencia (tan a punto que estábamos con ellos al teléfono) aparece un tipo de protección civil que nos echa una cuerda y nos saca. Aún le estoy dando las gracias. No voy a contar lo que nos costó encontrar el gancho delantero del coche ni que mientras lo buscaba me tuve que tirar en el barro ni que al final usamos el gancho trasero (que está muy fácil de encontrar).

Lo que iba a ser un viernes de descanso y disfrute, no empezaba bien. Pero bueno, eran las 9 de la mañana, me quedaban muchas horas por delante para que el día fuese bueno. ¿Muchas? No sé, porque la cosa no fue a mejor. Por lo pronto, de día libre, poco: me ponen una reunión a la que tengo que ir sí o sí. Así que la tarde ya fastidiada.

Aún me quedaba poder disfrutar del partido de baloncesto de los viernes, que nos juntamos unos pocos del trabajo para echar unas canastas. No estábamos ni en el primer minuto que al hacer una entrada mi abductor me dice: “¡Pero dónde vas! Por haber calentado poco, ¡zasca!” No me dijo eso, creo que fue menos educado, pero bueno, para no herir sensibilidades me he permitido alguna licencia. Total, que tengo que dejar de jugar y vuelvo al trabajo cojeando para ir a esa reunión.

Ahora escribo esto desde casa, pensando que el día aún no ha acabado, y recordando imágenes de la película Final Destination, en la que la muerte se empeña en matar a los protagonistas. Vale, exagero un poco, aquí no es la muerte la que me persigue (creo) pero desde luego, sea lo que sea, me ha matado lo que iba a ser un día estupendo. Así que por si acaso, me voy a quedar tranquilito, lejos de los cuchillos y lejos de cosas peligrosas.

¡Buen fin de semana!

Actualización: se ha caído un cuadro mientras veíamos una película. No hay que lamentar daños, salvo el propio cuadro y la mesa sobre la que ha caído. Casi que a dormir…

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