Me hago viejo

Esto es algo que ya llevo notando desde hace tiempo: me apetece salir menos, prefiero quedarme en casa, a las doce de la noche suelo estar que me caigo de sueño y en cambio a las 8 ya estoy despierto. Pero es algo interno, algo que yo siento y que los demás no tienen porqué percibir. Hasta hoy.

Hoy, cuando iba de camino a la recogida de equipajes en el aeropuerto de Roma, iba al lado de unos chavales de unos 16 ó 17 años que habían venido en el mismo avión que yo. Y en esto que los chavales en lugar de ir hacia la recogida de equipajes, se despistan y van hacia el lado contrario. Al verlo, decido avisarles, por si acaso, ya que tampoco sabía si querían ir para allá o algo. Total, que les pregunto y, efectivamente, se habían despistado. Me dan las gracias y uno de ellos, me dice:

Muchas gracias, señor. Si no llega a ser por usted, a saber cuándo llegamos a recoger el equipaje.

Lo de “señor”, me mató. Pase que llevo traje y que eso puede imponer un poco más. Pero, copón, tengo 32 años, hace no mucho (vaaaale, hace unos años ya) yo también andaba de viaje de fin de curso como estos chicos.

Si lo pienso friamente, es normal. Y quizás yo hubiera dicho lo mismo, pero no sé, es una prueba de que me hago viejo. Una cosa es como uno se sienta, y hay días en los que no das para mucho y otros en los que te comerías el mundo cual recién contratado en su primer trabajo. Pero es algo que decides tú, sin que nadie te diga nada. Ahora, después de lo de hoy, queda patente que no es algo que esté en mi mano.

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